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La noche que volvimos

12 May

Me dirán que el horno no está para muchos bollos. Me da lo mismo. Hay unos cuantos culpables de las penas que a mediados de mayo de 2011 sufre mi Atleti. Todos sabemos quienes son y no les va a pasar nada porque les olvidemos un rato. Hoy es noche de alegrías y no vamos a regalarles la grandeza de amargárnosla.

Aquí debajo les saco de “El año que volvimos” el relato de esa noche en la que fuimos tan grandes como nadie.

Capítulo 65
El sueño más bonito del mundo

Más de cuatro horas estuvimos pasando de la euforia al drama. La mayoría de las veces sin motivo aparente. Como casi todo en este Atleti. Siete de la tarde, mirábamos al campo vacío y lo mismo nos veíamos campeones que llorando a moco tendido. Al final fueron las dos cosas, pero eso vendrá luego.

El Hamburgo Arena todavía sin un alma y Menottinto, Juanjo, otros compañeros de penurias y un servidor ya andábamos en el estadio deseando que todo llegara rápido o que se parase el reloj, según el rato. Pero el tiempo va a su bola, no hace caso de nuestra esquizofrenia y cuando quisimos darnos cuenta en el campo empezaba a pasar algo.

Nosotros, que aún nos acordamos del Nuevo Vivero, estábamos viendo el espectáculo previo de una final de la UEFA. Nada que envidiar a la Champions. Musica, coreografías y niños con banderas. Después de haber buscado augurios en plazas berlinesas, rótulos de Hamburgo o cervezas de St. Pauli, que el crío que llevaba la bandera del Atleti tropezara en mitad de la carrera nos dejó mirándonos con pánico en la grada. Joder, pronto empezamos.

Pero aquello no iba de niños ni de bienaventuranzas, así que tuvimos que fiarnos de los once tíos de rojiblanco que veíamos en el césped. De Gea, Ujfalusi, Perea, Domínguez, Antonio López, Assunçao, Raúl García, Simao, Reyes, Agüero y Forlán. Luego Jurado, Salvio y Valera. Que no se me olvide ninguno.

A falta de juego propio, el Fulham salió un poco a verlas venir. Dispuesto a aprovechar cualquier hueco que ofreciéramos para darle otra vuelta a la única jugada que tiene en el catálogo: balonazo desde atrás a Zamora, éste de cabeza para el primer segunda línea disponible y a intentar liársela a nuestra defensa. Cuando por allí andaba Domínguez, solía haber poco drama, pero contra Perea el Fulham vio el cielo abierto. Marcarían, aunque fuera por pesaos.

Pero antes, apareció Forlán. El hombre que más nos ha desesperado por no ser siempre perfecto y a veces parecer no quererlo, nos anunció que esa copa se venía para Madrid: el Kun remata de aquella manera un pase complicado de Simao y en lugar de ir a puerta, el balón va derechito al sitio donde el uruguayo, igual hasta un poco en fuera de juego, iba a poner el pie. Nada que hacer para el portero de un Fulham al que remontar un gol, dadas sus enormes carencias, se le hacía un imposible.

Cinco minutos fuimos campeones. Cinco minutos tardó el sonar la flauta que los ingleses soplaban con una insistencia digna, precisamente, de una final europea. A Zamora le salió bien el invento, se fue de Perea, el balón acabó en Gera que centró al segundo palo de nuestras amarguras para que Davies rematara a bocajarro.

Uno a uno, partido nuevo y cada equipo a lo suyo. El Atleti, jugando mejor, empeñado en centrar balones altos al área. Hughes y Hangeland suman 30 centímetos más que Kun y Forlán uno encima de otro. Echen cuentas. El Fulham, mientras Zamora tuvo cuerda, se aplicó a repetir su única jugada. Cuando la referencia ofensiva no pudo más, sus ataques dejaron de tener dirección fija. No iban a golearnos, pero pasaban los minutos y cada vez estaba más claro que sólo necesitaban que les volviera a salir bien.

El partido había pasado en un suspiro y teníamos la prórroga encima. Ahí había que salir con todo y lo hicimos sin que nada diera fruto. Justo al final de la primera parte, Salvio y Agüero tuvieron una ocasión que sonó a definitiva: fallamos y el Kun se quedó tirado en el área, desesperado porque la copa se nos escurría entre los dedos.

No sé para qué inventó la FIFA aquello del gol del oro: la segunda parte de una prórroga viene a ser lo mismo. Quince minutos en los que todo, absolutamente todo, es definitivo. Sin red. Con un gol a favor ganas, con uno en contra, pierdes. Y perder a 2000 kilómetros de tu casa, tras una odisea para llegar, cuando lo has tenido tan en la mano no es una derrota, es una tragedia para la que no hay consuelo.

Tenemos tal historial de calamidades que a cinco minutos del final, casi deseábamos que llegaran los penaltis. Poder decir que perdimos por esa mala suerte que nos acompaña, yo qué sé. Encontrar alguna explicación a todo aquello. Y no hizo falta: Agüero al que sólo le falta marcar en una de estas para quedarse la copa, la que sea, en propiedad, llegó a un balón por el que no apostábamos ni un duro. Al levantar la cabeza encontró a la tercera imagen más habitual en su vida reciente: Giannina, Benjamín y Diego Forlán. Ahí estaba el uruguayo para rematar un centro que el Kun, los 12.500 que estábamos allí y media España, también empujábamos hacia la portería.

Forlán remató raro, con el exterior, lo suficiente para que entrase.

Y llegó la locura. Estábamos a dos minutos de ser campeones. Campeones, qué bonito suena. Y los ojos empezaron a ponerse rojos. Nos acordamos de lo pequeños que éramos cuando levantamos la última copa, de que Pantic, Kiko, Simeone, sonaban demasiado viejos como últimos héroes.

Lloramos por todas las veces que no hemos sabido contestar cuando preguntan por qué somos del Atleti. Lágrimas de desquite con la Historia más reciente, que para muchos es casi nuestra única Historia. Lloramos por todo eso y llorando vimos cómo el Fulham, a la desesperada, todavía estuvo a punto de marcar. Pero no marcó, pitó el árbitro. Antonio levantó la copa y nos la comimos a besos.

Una hora más tarde de todo aquello, volvimos a estar casi solos en el estadio. Despiertos en mitad del sueño más bonito del mundo.


ATLÉTICO DE MADRID, 2 – FULHAM, 1
Europa League. Final.
Hamburgo, 12 de mayo de 2010.

[El Año que Volvimos, Titano Ediciones, 2010]
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Publicado por en 12 mayo 2011 en Juntaletras, La pelotita

 

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