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Archivo de la categoría: Esos tipos

La consanguinidad

Por si a su remota localidad ártica no llega el AS, que me extraña, o si por un casual no lo han comprado hoy, les dejo copia de la entrevista atlética. Sólo digo insensateces, pero las cuelgo por si algún familiar cercano anda interesado en ellas. La consanguinidad, que es muy sacrificada.

Hasta luego.

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Publicado por en 21 junio 2011 en Esos tipos, Juntaletras

 

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De pirata a pirata

Querido pirata:

Tenía que pasar. Esta misma mañana has caído por este blog buscando “el año que volvimos descarga gratis”.  Y pese a toda aquella historia de que copiar es bueno para el autor, que la industria cultural, así a pelo, es un parásito, que lo importante es la expansión del producto y que por arte de algún cuento de la lechera eso acabará revirtiendo en mí, pues mira, no me acabo de sentir afortunado.

Vaya por delante que te llamo pirata porque todos lo somos. Por que estoy deseando que tire la primera piedra quién en su vida haya copiado nada. Yo el primero ojo y aún recuerdo con ternura cuando vi Karate Kid II en un VHS pirata que nos dejaron. No pretendo insultarte, sólo es más corto que querido-copiador-de-productos-culturales-en-sana-y-justa-reivindicación-de-tu-legal-derecho-a-la-copia-privada-que-de-privado-en-este-caso-tiene-poco. Tú ya me entiendes.

Hace justo justo un año, andábamos todos de protesta histórica en protesta histórica por estas redes del señor, la ministra postrada a nuestros pies, el poder de las redes sociales y todo eso. La Ley Sinde pintaba mal y la propia torpeza del Gobierno se encargó de pintarla peor. Se llevó palos hasta en el cielo de la boca. Muchos de ellos, merecidos, otros, me parece, ni tan libertarios ni tan socializadores de la cultura como quisieron hacernos creer.

Para mi pasmo, gente con una solvencia intelectual más que sobrada, copiaba y pegaba, incluso promovía un manifiesto que tenía demasiados cabos sueltos. El principal, un desprecio bastante mal disimulado por el sustento de los autores. Un año después, alguna de esa gente se ha caído del guindo y parece haberse dado cuenta de que detrás del grito de “¡jdownloader o muerte!” hay algo más que las ansias de libertad y voracidad cultural del pueblo llano sediento de formación. Estoy más con Escolar cuando dice eso de que los artistas tienen algo de razón que cuando pedía que, por favor, pirateasen sus canciones. Aunque moriría por su derecho a hacer con su obra lo que le venga en gana. Porque supongo, amigo, que coincidirás conmigo en que ahí está la libertad, no en que tú seas libre de descargar gratis algo que tiene un precio.

No sé dónde estabas tú entonces. Mientras se sucedía todo el bochinche del Manifiesto, yo andaba escribiendo sin saberlo, un libro. Sin saberlo porque el borrador de El año que volvimos son las entradas de este mismo blog. Has vivido su nacimiento en directo. Durante todo un año tuviste acceso libre-gratis-free a ellas, igual que tienes ahora a las de este año. La diferencia está en que un loco propuso la idea, mucha gente dedicó esfuerzo y dinero al tema y ahora todas las entradas del año pasado, después de un curro considerable para mejorarlas, están en las librerías.

El año que volvimos ha salido con 2.000 ejemplares, en ellos se han jugado pasta una fundación y una editorial pequeña, se ha llevado decenas de horas de sueño mías, de la correctora, la diseñadora, de los editores, del responsable de prensa… El año que volvimos cuesta 17 euros que sirven para pagar todo ese proceso. Si sale estupendamente, también para cuadrar las cuentas de una empresa que, como verás en su catálogo, no publica, precisamente, a Ken Follet o Pérez Reverte. Yo, que no tributo en Miami, carezco de relación alguna con la SGAE, así que poco me corresponde de un canon cuya eliminación comparto.

El año que volvimos, en lugar de ser ropa, whisky de garrafón, tasas de basuras o colonias para reyes, que pagas religiosamente en todos los casos, tiene la mala suerte de ser un producto cultural. Así que de repente te has sentido con derecho a tenerlo por la cara, porque tú lo vales, porque seguramente aprecies el libro, pero te da igual la inversión y la dedicación de la gente que lo hemos hecho posible.

No me vale que quieres probar el producto antes de comprarlo. No me vale, sobre todo, porque es mentira. Si quieres saber de qué va el rollo, tienes más de una decena de entradas de este año. Así no te llevarás sopresas, así no comprarás a ciegas. Repásalas, fijo que te darás cuenta de si te mola cómo escribo o te parece una basura. Y con todos esos datos, lo compras o no. Tú mismo.

Hasta aquí, supongo, poco habrás leído que te resulte nuevo. Llevamos un par de semanas leyendo a quienes quieren colgar del palo mayor a todo el que se baje un disco y quienes, por el contrario, consideran que la barra libre es la única situación posible y, es más, están cabreados con Sabina porque no saca un disco semestral que poder descargarse. O sanísimas posiciones intermedias, ojo.

Pero ahora es tu turno. Todo para ti. ¿Qué hacemos? Más allá del insulto facilón de unos y otros, lo suyo sería tener alguna respuesta seria. ¿Cómo hacemos para que Titano y Alcoraz decidan volvérsela a jugar con otro tipo desconocido que escribe cosas? Quizás esas cosas te gusten. Quizás, si no aportamos soluciones, nunca pasen de ser un borrador y perdamos todos.  Te lo digo, compañero, de pirata a pirata.

12/06/11. ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE: Ya no es que puedan probar si les gusta o no el rollo de El año que volvimos. Es que tienen la segunda parte, entera, verdadera y gratis total aquí.

 
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Publicado por en 28 diciembre 2010 en Esos tipos, Juntaletras

 

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Viajeros al tren

¡Última llamada! Bueno, penúltima, que tampoco nos vamos a agobiar. Mañana…

Presentación de El Año que Volvimos
MARTES, 21. 19:30h.
ATENEO DE MADRID. Calle Prado, 21
Entrada libre.

Cuento con ustedes. Además de hablar mucho de fútbol, la página no oficial del Atlético de Madrid en Facebook sorteará en vivo y en directo los 10 libros prometidos. Ya está publicada la lista de participantes. No esperen al día 22 para que les sonría la suerte. Los atléticos ganamos cosas con un día de adelanto. Somos así.

 

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Puestos a elegir

Puestos a elegir, ¿votarían ustedes a un partido salpicado por abundantes pruebas, indicios y lamentos de corruptelas varias o a otro que les va a cortar el grifo del emule?

Sé que la pregunta es tramposa, pero, señoría, en mi descargo diré que no se me ha ocurrido a mí. Gurtelaba un poco por la prensa este fin de semana cuando entre los comentarios de Público vi la reflexión:

Me da igual el caso Gürtel, pienso votar al PP porque la ley anti-descargas es gravísima.

O así.

Vaya por delante que cada uno vota lo que le sale de la papeleta y que los motivos pueden ser de lo más variadito. Me parece perfectamente respetable que alguien vote al PP porque Rajoy fuma puros, al PSOE porque las cejas de ZP le parecen sexys o a IU porque, oye, sirve para poco pero uno vuelve a casa con la conciencia como una patena. Politólogos hay en el mundo sumidos en la más profunda depresión tras darse cuenta de que una palabra de Belén Esteban bastará para despedazarles.

Pero no me negarán que poner en un lado de la balanza la corrupción y en el otra el Call of Duty By The Face Edition tiene su guasa. Ciertamente alejado el fantasma de que el Ministerio de Cultura vaya cerrando blogs incómodos (razón confesable del #Manifiesto número 1) el asunto se ha quedado más en piratear o no piratear. Sí, piratear, porque todo el mundo habla de su derecho a compartir cuando lo que realmente quiere defender es su derecho a que compartan con él. No sé si me siguen.

Me parece interesante del debate porque dice mucho de qué entendemos por política. Se supone que debería ser un instrumento para gestionar los asuntos (y dineros) públicos de la mejor manera posible. Y todos estamos de acuerdo con la teoría hasta que llega la puta práctica y amenaza con cerrarnos seriesyonkis. Y hasta ahí podíamos llegar. En ese punto, da lo mismo si alguien trinca, mientras nos deje trincar.

Sé que sólo es una manera de verlo y habrá otras mil doscientas igualmente válidas. Pero qué quieren que les diga, el comentario de Público me ha dado para pensar que entendemos por democracia 2.0. Y me asusta pensar que se parece tanto a la 1.0 que escupen a diario las portadas de periódicos: también en internet, a cambio de un (supuesto) cohechito, estamos dispuestos a mirar hacia otro lado.

Y ustedes, ¿qué votarían?

Menéalo, si te da por ahíIgual te parece oportuno el debate: menéalo  -> 
 
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Publicado por en 12 abril 2010 en Esos tipos

 

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Si Delibes fuera un personaje del Final Fantasy

Supongo que a estas alturas lo saben, pero si no, yo se lo cuento: aquellos profesores con mayor índice de suspensos corren el riesgo de recibir un toque de la Educación autonómica de turno. Es inadmisible que se jodan las estadísticas y si el 75% de los chicos de 15 años no saben resolver una ecuación de primer grado, no es que sean más vagos que el 25% restante, no, es que hay un claro error pedagógico. Cuando varios años años después al profesor se le inflan las pelotas y se harta de poner ejemplos con peras y manzanas, los resultados académicos mejoran una barbaridad. En realidad, sí que había un fallo pedagógico: con aprobar al que sabe dividir con decimales pasa de ser un error del sistema a un docente digno de todo reconocimiento.

Me ha dejado un poco acojonado un reportajete de Público (visto en un flash de Escolar.net) al hilo de la muerte de Delibes.

¿Delibes? Eso es una empresa, ¿no?

Dicen, las criaturas. Criaturas de unos 16 años, las mismas que te recitan sin respirar doce marcas de whysky y una retahíla de drogas de diseño que ya quisiera un inspector de la DEA. Claro, es que ahora los jóvenes prefieren chatear, escuchar música o jugar con la consola. He ahí el origen de todos los males. Como si hace 20 años el pasatiempo infantil favorito hubiera sido bajar a la mina.

Por asombroso que parezca, hace 20 años también teníamos variadísimas formas de tocarnos los huevos a dos manos. No había Pro Evolution Soccer, pero con una cosa redonda y una calle éramos más Futres que nadie. Así que la culpa no parece que sea toda del infantado.

Poseídos por un espíritu claramente suicida, a finales de los 80 decidimos inmolarnos educativamente. No es que la EGB fuera la panacea, no, pero al menos con su BUP y su COU algo te acababas llevando a casa. Además, e igual decir esto no mola nada de nada, tenía la indudable ventaja de que la obligatoriedad sólo llegaba a los 14. ¡Huy, lo que he dicho!

Con alguna excepción, que de todo habrá en la viña del señor, el santoral laico anda bastante huérfano de redimidos del andamio gracias a la prolongación de la educación obligatoria. En 14 años de convivencia, es de esperar que los padres de un muchacho sepan si su niño es más de ciencias, de letras o de llana y badilejo. Dos años más de escuela por cojones sólo sirve para que aprenda diez o doce formas nuevas de hacer pellas. Si con 14 no quiere, con 15 y 16 la cosa no va a mejorar mucho, palabrita.

Tan de sentido común parece la cosa que a ningún político le ha dado por plantearlo. Es más, ya tenemos a un ministro sugiriendo que la educación obligatoria debería prolongarse hasta los 18. Matemática básica: resten al número de parados actual el de jóvenes de 16-18 que buscan y no encuentran empleo. ¿Mágico, eh?

¿Creen que, si se lleva a cabo, examinar a quienes no tienen ni mijita de ganas de estudiar bajaría la media del curso? Se equivocan, amigos. Sólo sería necesario aplicar una ligera corrección pedagógica en la evaluación de los contenidos curriculares. Bajar el listón aunque para eso tengamos que escarbar un poco, vaya.

Que eso suponga un hara-kiri colectivo es lo de menos. En mi inocencia escolar, siempre pensé que el único que debería pasar de curso sería aquel que sacara dieces. Un 5 es la nota, más o menos, de aquel que domina la mitad de los contenidos. Quiero decir.

– Oiga doctor, que me he roto el brazo por cinco sitios.

– ¿El brazo? ¡Qué fatalidad! Es que yo las extremidades superiores las llevaba así-así. Pero vamos, que le hago una artroscopia en la rodilla en un pis pas, ¿eh? Que eso lo llevaba niquelao al examen.

El mismo Público que, desconozco si calibrando bien las consecuencias, ponía al aire las vergüenzas escolares que padeceremos en la vida real a no tardar mucho se desmarca hoy mismo con algo mucho más optimista:

Los alumnos toman los mandos“. “Tuvimos que ayudar al profesor a encender la pantalla“.

De la serie: los chicos de hoy son la generación mejor preparada porque tienen muchos amigos en Tuenti. Con dos cojones.

En esta educación 2.0 que nos estamos dando entre todos, confundimimos la destreza con el conocimiento, la herramienta con la creatividad, el culo con las témporas. Cegados porque los niños de todo pelaje saben manejarse con un ratón mucho mejor que cualquier adulto, pensamos que con eso es suficiente. Ponemos ordenadores en todas las clases y la mayoría no lo ve como un medio, sino como un fin. Hemos olvidado que la pizarra, por bonita que sea, hay que llenarla de contenidos, y esos contenidos hay que llevárselos a casa, aprenderlos y sacárles todo el provecho posible. La pizarra se borra, los ordenadores se formatean, las redes se caen.

Lo absurdo del caso es que ignorar quién es Delibes es malo. Pero si se ingnora a través de de Internet, se habrá cumplido uno de los objetivos curriculares del curso. Y estaremos estúpidamente orgullosos de ello.

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Publicado por en 15 marzo 2010 en Esos tipos

 

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Piratas

Hoy la cosa va de piratas. Después de que el Gobierno haya salvado con cierta dignidad el primer match-ball serio de la legislatura (¿alguien se imagina la situación con cuatro marineros muertos?), ya estamos en la segunda fase, esa en la que algunos de los que dieron su apoyo a ejecutivo en mitad de la crisis, ya se han lanzado al abordaje. Era de esperar. El PP (como últimamente en casi todo) tardó semanas en ponerse de acuerdo para dar su respaldo de boca pequeña y dos horas en pedir cuentas. A estas alturas, ya está liada.

Pero después del champán y antes de empezar el recorrido por los ytumases, que nos quedan semanas, hoy me quiero fijar en esos otros piratas. Los que no son “ni socialistas ni liberales, sólo piratas“. Un lema -vista en Público vía Menéame– que podrían compartir Abdu Willy y compañeros. En esencia, se trata de un batiburrillo de ideologías (según su fundador, que no me invento nada, ojo) con un par de ideas compartidas: la cultura es libre y los derechos humanos, sagrados.

Éso de los derechos humanos, que suena tan innegable por principio, habría que precisarlo un poco mejor. Porque si sentamos a un anarquista y a un totalitarista (otra vez palabra de fundador) en la misma mesa, probablemente sus ideas al respecto difieran un poquito. Para eso el PPe (Partido Pirata Español, no confundir con Partido Popular Enrabietado) propone que sus diputados (todavía hipotéticos en España pero de carne y huesecillos en otros lares) se abstengan de todo punto conflictivo. Vamos, que al final votarán cuando se hable de comunicaciones, patentes y copyright y el resto del tiempo, a sus cosas.

Lo de la libre difusión cultural no me negarán que también suena bien. ¿Cómo vetar a la gente el acceso gratuito a las obras completas de Kant, de Unamuno o José María Aznar, ese filósofo? Formarse culturalmente es un derecho (humano, claro) y sería un crimen restringir el acceso by the face a obras tan imprescindibles para entender la realidad como esas. O como el último Call of Duty que también es cultura, a su manera.

Y por ahí vendrá su irrefrenable éxito. Por ahí y por esos señores de la SGAE, que tienen como oficio diario el más difícil todavía de la estupidez (iba a enlazar una noticia, mejor los resultados de Google, que son impagables). Brillante eso de que antes de cada capítulo de mi comprada House me tenga que tragar un clip estridente de robar-es-caca. Cuando uno de los rivales es tan grotesco, lo normal es sentir una profunda simpatía por el otro.

Más cuando es cierto que la distribución de contenidos es un arma fabulosa para mucha gente. Léase, con merecida atención, el pirateen mis canciones de Escolar. Si me bajo un disco y me gusta, seguramente acabe pagando sin protestar la entrada de un concierto. Canteca de Macao lo pone en práctica y les va de cine. Pero el argumento sólo sirve para eso. Si me bajo una peli ¿tendré que ir a la adaptación teatral?

El Partido Pirata triunfará no por su discurso pretendidamente libertario, sino por algo tan mezquino como ahorrarnos unos duros. Su pelea contra el canon y por el derecho a copia privada provoca muchas menos adhesiones filosóficas que monetarias. Se ganaron el reconocimiento público cuando cerraron The Pirate Bay, ese sitio del que uno podía apropiarse, privadamente y sin ánimo de lucro, claro, de cualquier programa, peli o disco que le apeteciera. Bajarse una peli del emule para no pasar por taquilla tiene poca pinta de derecho universal, justificarlo como postura favorable a la difusión del conocimiento entre la humanidad es de una cara dura estratosférica.

Yo vivo de mi trabajo, igual que Escolar vive del suyo. La música y su blog, como este, son nuestras aficiones. Así que no tengo problema en que copien, peguen, intertextualicen y hagan lo que les salga del bolo con lo que escribo por aquí. Otra cosa sería si tuviera que comer de lo que escribo y un ser humano dotado del recién lanzado Intel Setecientosmil decidiera distribuir mi curro porque es un bien cultural digno de compartirse (no me malinterpreten, pero si el último disco de Alaska es cultura, mi lista de la compra merece un hueco en la Biblioteca Nacional). De ahí el justificado cabreo de Molina Foix.

No le irá mal al Partido Pirata, igual que tampoco le fue mal al Partido del Cannabis. Con la  política nacional convertida en un kindergarden, estas opciones limitadas a ofrecer paraísos de cercanías a los jóvenes tienen su huequecito. Cuando fumar porros y bajarse contenidos de internet son motivos suficientes (y únicos, por ausencia de un programa más ambicioso) para llevarse miles de votos, algo están haciendo muy mal los grandes partidos. Esos que deberían atraer votantes con mensajes más atractivos que el hedonismo de tarde de domingo, Pro pirata y petas con los colegas.

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Publicado por en 18 noviembre 2009 en Esos tipos

 

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IU pide pista

El País va a por Izquierda Unida. Y va en serio. Un medio de comunicación tiene dos maneras de atacar a alguien. La primera se llama censura y es tan evidente, tan pueril, tan inútil en una España con tropecientas cadenas de tele y radio, con siete periódicos con aspiración nacional y decenas provinciales, con digitales, blogs, etcéteras, que apenas tiene sentido usarla.

El problema de la segunda es que sólo resulta eficaz en algunos casos. Esos casos en los que el discurso del rival está a cientos de kilómetros de la realidad. Un ejemplo: en un debate con un creacionista, el turno de réplica es innecesario.

Dos fines de semana seguidos sacando a lo más dogmático de Izquierda Unida en su edición del domingo (la única que sigue comprando cualquiera que tenga un ordenador a mano) no puede ser casualidad. El otro día fue Esther López Barceló, una amiga, ahora le toca a José Luis Centella, el nuevo secretario general del PCE. Un hombre que, así, tranquilamente y como el que no quiere la cosa, espera “ser el secretario general que organice la revolución en Europa y en España“.

Lo que está haciendo El País no tiene nombre. IU siempre ha sido ese partido que caía simpático. Sabes que no van a ganar nada, sabes que si ganaran, probablemente no sabrían por dónde empezar, pero tiene ideas tan irrealizables como sugerentes. Política de corto alcance con la dignidad de los que se pegan con los abusones de la clase. Puro romanticismo, vaya.

Eso, hasta hace quince días. En un ratito, sus propios líderes han cambiado la borrosa idea utópica que buena parte de la izquierda tenemos del Che Guevara por una fotografía en alta definición de Stalin. Si no era eso lo que pretendían, lo han logrado. Con la complicidad activa de El País.

Quizá PRISA quiera jugar al desánimo. Con el PSOE bien jodido por la crisis, la salida natural de parte de sus votantes es IU, cuyo crecimiento significativo podría mantener a ZP en el Gobierno otros cuatro años.  La mejor manera de acabar con esa posibilidad es dirigir a la abstención esos hipotéticos nuevos votos de Izquierda Unida. Para eso cuentan con la colaboración activa de Barceló y Centella. Si el enemigo quiere estrellarse, tú dale pista.

Actualización: Efectivamente, Esther López Barceló también tendría dificultades para pasar el rojómetro.

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Publicado por en 16 noviembre 2009 en Esos tipos

 

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