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Archivo de la etiqueta: El año que volvimos

La consanguinidad

Por si a su remota localidad ártica no llega el AS, que me extraña, o si por un casual no lo han comprado hoy, les dejo copia de la entrevista atlética. Sólo digo insensateces, pero las cuelgo por si algún familiar cercano anda interesado en ellas. La consanguinidad, que es muy sacrificada.

Hasta luego.

 
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Publicado por en 21 junio 2011 en Esos tipos, Juntaletras

 

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Pedigrí

Rectifico. Uno no sólo tiene amigos que le dejan escribir en las revistas que se sacan de la nada. Encima, los tiene que le dejan hablar en sus periódicos. Entonces, y ahora. Dani Hidalgo y Matallanas, dos grandes, han tenido la ocurrencia de convertirme en atlético con pedigrí. Que ya les he dicho yo que me queda grande estar en una lista en la que aparecen Pancho Varona, Javier Rioyo, Dani Martín, Nacho García Vega o Javier Castillejo. Pero son unos cabezones, así que en la edición de hoy del AS veran las insensateces que se me han pasado por la cabeza en un rato tonto que me ha dejado el curro

 
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Publicado por en 21 junio 2011 en Juntaletras, La pelotita

 

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La noche que volvimos

Me dirán que el horno no está para muchos bollos. Me da lo mismo. Hay unos cuantos culpables de las penas que a mediados de mayo de 2011 sufre mi Atleti. Todos sabemos quienes son y no les va a pasar nada porque les olvidemos un rato. Hoy es noche de alegrías y no vamos a regalarles la grandeza de amargárnosla.

Aquí debajo les saco de “El año que volvimos” el relato de esa noche en la que fuimos tan grandes como nadie.

Capítulo 65
El sueño más bonito del mundo

Más de cuatro horas estuvimos pasando de la euforia al drama. La mayoría de las veces sin motivo aparente. Como casi todo en este Atleti. Siete de la tarde, mirábamos al campo vacío y lo mismo nos veíamos campeones que llorando a moco tendido. Al final fueron las dos cosas, pero eso vendrá luego.

El Hamburgo Arena todavía sin un alma y Menottinto, Juanjo, otros compañeros de penurias y un servidor ya andábamos en el estadio deseando que todo llegara rápido o que se parase el reloj, según el rato. Pero el tiempo va a su bola, no hace caso de nuestra esquizofrenia y cuando quisimos darnos cuenta en el campo empezaba a pasar algo.

Nosotros, que aún nos acordamos del Nuevo Vivero, estábamos viendo el espectáculo previo de una final de la UEFA. Nada que envidiar a la Champions. Musica, coreografías y niños con banderas. Después de haber buscado augurios en plazas berlinesas, rótulos de Hamburgo o cervezas de St. Pauli, que el crío que llevaba la bandera del Atleti tropezara en mitad de la carrera nos dejó mirándonos con pánico en la grada. Joder, pronto empezamos.

Pero aquello no iba de niños ni de bienaventuranzas, así que tuvimos que fiarnos de los once tíos de rojiblanco que veíamos en el césped. De Gea, Ujfalusi, Perea, Domínguez, Antonio López, Assunçao, Raúl García, Simao, Reyes, Agüero y Forlán. Luego Jurado, Salvio y Valera. Que no se me olvide ninguno.

A falta de juego propio, el Fulham salió un poco a verlas venir. Dispuesto a aprovechar cualquier hueco que ofreciéramos para darle otra vuelta a la única jugada que tiene en el catálogo: balonazo desde atrás a Zamora, éste de cabeza para el primer segunda línea disponible y a intentar liársela a nuestra defensa. Cuando por allí andaba Domínguez, solía haber poco drama, pero contra Perea el Fulham vio el cielo abierto. Marcarían, aunque fuera por pesaos.

Pero antes, apareció Forlán. El hombre que más nos ha desesperado por no ser siempre perfecto y a veces parecer no quererlo, nos anunció que esa copa se venía para Madrid: el Kun remata de aquella manera un pase complicado de Simao y en lugar de ir a puerta, el balón va derechito al sitio donde el uruguayo, igual hasta un poco en fuera de juego, iba a poner el pie. Nada que hacer para el portero de un Fulham al que remontar un gol, dadas sus enormes carencias, se le hacía un imposible.

Cinco minutos fuimos campeones. Cinco minutos tardó el sonar la flauta que los ingleses soplaban con una insistencia digna, precisamente, de una final europea. A Zamora le salió bien el invento, se fue de Perea, el balón acabó en Gera que centró al segundo palo de nuestras amarguras para que Davies rematara a bocajarro.

Uno a uno, partido nuevo y cada equipo a lo suyo. El Atleti, jugando mejor, empeñado en centrar balones altos al área. Hughes y Hangeland suman 30 centímetos más que Kun y Forlán uno encima de otro. Echen cuentas. El Fulham, mientras Zamora tuvo cuerda, se aplicó a repetir su única jugada. Cuando la referencia ofensiva no pudo más, sus ataques dejaron de tener dirección fija. No iban a golearnos, pero pasaban los minutos y cada vez estaba más claro que sólo necesitaban que les volviera a salir bien.

El partido había pasado en un suspiro y teníamos la prórroga encima. Ahí había que salir con todo y lo hicimos sin que nada diera fruto. Justo al final de la primera parte, Salvio y Agüero tuvieron una ocasión que sonó a definitiva: fallamos y el Kun se quedó tirado en el área, desesperado porque la copa se nos escurría entre los dedos.

No sé para qué inventó la FIFA aquello del gol del oro: la segunda parte de una prórroga viene a ser lo mismo. Quince minutos en los que todo, absolutamente todo, es definitivo. Sin red. Con un gol a favor ganas, con uno en contra, pierdes. Y perder a 2000 kilómetros de tu casa, tras una odisea para llegar, cuando lo has tenido tan en la mano no es una derrota, es una tragedia para la que no hay consuelo.

Tenemos tal historial de calamidades que a cinco minutos del final, casi deseábamos que llegaran los penaltis. Poder decir que perdimos por esa mala suerte que nos acompaña, yo qué sé. Encontrar alguna explicación a todo aquello. Y no hizo falta: Agüero al que sólo le falta marcar en una de estas para quedarse la copa, la que sea, en propiedad, llegó a un balón por el que no apostábamos ni un duro. Al levantar la cabeza encontró a la tercera imagen más habitual en su vida reciente: Giannina, Benjamín y Diego Forlán. Ahí estaba el uruguayo para rematar un centro que el Kun, los 12.500 que estábamos allí y media España, también empujábamos hacia la portería.

Forlán remató raro, con el exterior, lo suficiente para que entrase.

Y llegó la locura. Estábamos a dos minutos de ser campeones. Campeones, qué bonito suena. Y los ojos empezaron a ponerse rojos. Nos acordamos de lo pequeños que éramos cuando levantamos la última copa, de que Pantic, Kiko, Simeone, sonaban demasiado viejos como últimos héroes.

Lloramos por todas las veces que no hemos sabido contestar cuando preguntan por qué somos del Atleti. Lágrimas de desquite con la Historia más reciente, que para muchos es casi nuestra única Historia. Lloramos por todo eso y llorando vimos cómo el Fulham, a la desesperada, todavía estuvo a punto de marcar. Pero no marcó, pitó el árbitro. Antonio levantó la copa y nos la comimos a besos.

Una hora más tarde de todo aquello, volvimos a estar casi solos en el estadio. Despiertos en mitad del sueño más bonito del mundo.


ATLÉTICO DE MADRID, 2 – FULHAM, 1
Europa League. Final.
Hamburgo, 12 de mayo de 2010.

[El Año que Volvimos, Titano Ediciones, 2010]
 
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Publicado por en 12 mayo 2011 en Juntaletras, La pelotita

 

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No me busquen por ahí

No puedo decir que me sorprenda. Es más, ni siquiera me parece del todo injusto. El año que volvimos es un libro crítico, a ratos cabrón, que apenas deja títeres con la cabeza en su sitio y que resulta incómodo cuando de lo que se trata es de contar triunfos procurando esconder una trastienda tan oscura como la del Atlético de Madrid.

El libro habla de un año en el que los atléticos nos olvidamos de padecer por un rato y acabamos ganando dos títulos y celebrando tres. Porque Barcelona, también, era una fiesta. El problema es que tanta victoria no evita que haya páginas enteras dedicadas a las tropelías que hemos sufrido, sufrimos y, si nadie lo remedia, sufriremos los que tenemos la puta manía de pensar en rojiblanco.

Con esta mala leche que dios me ha dado, era lógico el suspenso en las oposiciones a cantar de gesta. Así que los responsables de la tienda oficial de mi Atleti decidieron que El año que volvimos lo iba a vender Rita, porque ellos no. No puedo quejarme, aunque eso me suponga asumir que el libro deja de llegar a miles de personas, pero sí dar una lista de lugares en los que es posible encontrarlo:

Fnac.es
La Casa del Libro
El Corte Inglés

Y cualquier librería que tengan a mano y se lo encargue a la distribuidora: UDL libros.

Ah, de paso me cito con ustedes en la próxima feria del libro. Por si una firma sirve de algo.

 
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Publicado por en 6 marzo 2011 en Juntaletras, La pelotita

 

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Días oscuros

No se os puede dejar solos. Se va uno a dar una vuelta por ahí una semana y el Hércules nos hace un roto, el Madrid nos deja la copa en un sorbito y el único clavo ardiendo que teníamos contra tanta calamidad, se nos desgracia para 10 días. Justo estos 10 días.

En fin, que mientras esperamos otro partido en lunes, enorme gestión la nuestra, acabo de ver que la Fundación Conde de Aranda, que tanto facilitó la presentación de El Año que Volvimos, ha colgado en su canal de youtube las grabaciones de todo el acto. Entre ellas, el episodio de Petón, Salazar, Kiko y lo que significa el Atlético de Madrid. Esto último, sobre todo, de obligatorio repaso en estos días oscuros…

… tras los que no tendrá más remedio que amanecer.

 
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Publicado por en 17 enero 2011 en Juntaletras, La pelotita

 

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Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Este año he debido de ser la hostia de bueno. Si no, no me explico cómo habéis dejado tantos libros de El año que volvimos en tantas casas atléticas. Gracias tíos, os habéis portado.

Gracias, muchas, a quienes lo escribieron en sus cartas, y a aquellos que lo escribieron en las de otro. Espero que os guste, que sonriáis, os cabreéis y os emocionéis recordando todo lo que le pasó a nuestro equipo la temporada pasada. Desde las extremaunciones de principios de curso, tan parecido a este, hasta aquel gol en Hamburgo, aquellos aplausos de Barcelona y esa felicidad tan completa de Mónaco.

Supongo que a algunos os ha picado la curiosidad, libro en mano, y habéis caído por aquí. Bienvenidos, estáis en vuestro blog. Al resto, a los que ya nos conocemos, pues eso, que soñemos otra vez muy fuerte. El equipo del milagro recurrente se juega esta tarde la Copa.

 
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Publicado por en 6 enero 2011 en Juntaletras, La pelotita

 

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El año de después

Esta noche nos llega a casa el Racing, ese viejo conocido con el que el año pasado nos hartamos de jugar. Viene el Racing y lo estamos esperando sin saber demasiado bien si nos va a salir con barba o será la purísima. Hace justo un año, veníamos de palmar en el Calderón contra el Villarreal, de empatar de milagro en Tenerife y, tal día como hoy, le acabamos remontando al Sevilla contra toda lógica. De pronósticos, sabiendo que de regalo de Reyes el Recre nos metió tres en Copa, ni hablamos.

Hace un año todavía no sabíamos pronunciar la palabra fracaso pero teníamos la tragedia en la punta de la lengua. Resucitados en Europa gracias a la Europa League y vivos en Copa, el problema era que andábamos tonteando con la Segunda división. Repitan conmigo: Segunda división.

Este año no nos invade el pánico, bien es cierto, pero seguimos con la preocupante sensación de que nos dirige Julio Iglesias: la vida sigue igual. Se siguen vendiendo, es un decir, capitanes a mitad de temporada, por la mitad de lo que hubiéramos sacado en verano y con la mitad del buen gusto necesario. Se siguen fichando jugadores que ni dan el nivel ni se les da tiempo para daptarse. Lo malo es que nos hemos acostumbrado y si a Salvio lo recibimos con cierta ilusión, a Elías y Miranda los estamos esperando como quién espera al 42 un lunes de resaca. Con frío y sin ganas.

Con esta (escasa) fe en los que vienen, miramos a casa y seguimos teniendo de todo. En la plantilla actual sigue habiendo jugadores, dignísimos futbolistas, que no dan el nivel para jugar en el tercer equipo de España. No es culpa suya sino de quién los trajo. Hay otros, y todos sabemos quienes son, a los que se les debe exigir más. Y es natural cabrearse cuando no es así.

Porque somos una afición cabreada. Desde hace demasiado tiempo. Lo olvidamos cada semana, más bien cada 15 días, porque una vez dentro del Calderón, qué coño, nosotros también somos el Atlético de Madrid. Y la Europa League y la Supercopa también se ganaron con los gritos del campo. Los gritos a favor y los gritos en contra, en ese estamos vigilando que seais dignos del escudo que son los silbidos del estadio.

Y eso no va solo por los jugadores, es más, no va principalmente por los jugadores. Una lectura, casi al azar, por tres o cuatro artículos de Rubén Uría les pondrá en situación. El drama es que, al menos hasta donde yo llego, carecemos de plan b serio. Por serio entiendo pasta, pasta, pasta y cerrar los acuerdos por escrito. Lo primero, parece improbable alcanzarlo por cuestación popular. Lo segundo, ojo, que por cada Abramovich salen veinte Pitermans

Así empezamos 2011, con la jodida esperanza de que otra vez se obre el milagro. Ansiosos de celebrar más cosas, por lejanas que parezcan, pero sin perder de vista dónde estamos. No se puede animar todo, apoyar todo. Porque eso es resignarnos a ser pequeños.

 
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Publicado por en 3 enero 2011 en La pelotita

 

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